Todos Somos Iguales

equidad-genero

Existe cierto interés en hacernos ver homogéneos independientemente de nuestro ser y en ello se contemplan sexo, morfología, capacidades, principios y doctrinas. Y la realidad es demasiado distinta para ser verdad, sin nuestro ser no somos nada. Por lo tanto nadie es igual que nadie, somos diferentes en todo y la igualdad de oportunidades también va estrictamente relacionada.

Perteneciendo a una misma especie ya existe una diferencia en el sexo y por lo tanto a nivel orgánico. Aun si somos del mismo género o no, hay diferencias en la complejidad física. Pueden existir similitudes aproximadas en relación al físico pero nada exacto al cien por cien. Hay hombres cuyo cuerpo tiene la morfología de una mujer y viceversa, y por lo tanto pueden llegar a hacer trabajos que unos no podrían debido a su físico y musculatura. Otra cosa totalmente diferente es lo que hoy día nos están intentando inculcar con la supresión del género. Cosas de hombres o mujeres si estoy de acuerdo en qué es un constructo social pero el hecho de que solo hay dos géneros (masculino y femenino, e rara vez hermafrodita) es innegable.

En cuanto a capacidades, por mucho que se trate de estimular a la persona para que aprenda una cosa, si no pone esmero en ello porque no ha habido una predilección anterior propia por su parte difícilmente se logrará. Dependerá del ambiente en el que haya nacido cada individuo, a qué haya tenido acceso y sobretodo mostrará un interés en aquello que haya motivado su atención de pequeño. Con lo cual puede decirse que lo denominado déficit de atención en parte es verdad porque no se muestra un interés en lo que se quiere enseñar pero ello no significa que esa persona sea inválida intelectualmente, tal vez le atraigan cosas que sean innecesarias en su aprendizaje. Que para llegar a ellas es innegable saber ciertas cosas que se le enseñan, sí, pero hay muchas otras que son prescindibles. Ejemplo de ello es la no necesidad de aprender ciencias naturales si el individuo de por sí está principalmente motivado con las matemáticas, y el hecho de estudiar ciencias naturales le supone una complejidad mental demasiado elevada para aprender los conceptos. Es un ejemplo algo disparatado porque el hecho de saber hacer operaciones complejas no tendría por qué excluir el entendimiento de definiciones, pero como hay personas de todo tipo y en esta entrada quiero hacer ver la desigualdad del individuo respecto a los demás, pues tampoco es tan descabellado.

También podrán inculcarse unos ideales pero dado que todo está en constante movimiento y cada día vivido en el que suceden hechos buenos o malos según cómo los interpretemos, es una experiencia, podemos cambiar de parecer e inclinarnos hacia un pensamiento opuesto a lo que nos han enseñado. Dicho de otro modo seleccionamos aquello que nos ha sido fructífero y desechamos lo que no compartimos en base a nuestras vivencias. Lo mismo ocurre con las creencias dogmáticas que tengamos, que pueden también llegar a chocar con nuestros ideales y hacernos actuar ignorando unos valores u a veces otros aunque sea ligeramente. Por mucho que un grupo de personas compartan unas ideas y dogmas, siempre habrá discrepancias entre ellos porque cada individuo habrá vivido lo que otros no y él tampoco lo que los otros han vivido o puede que sí, y aun así seguirán existiendo diferencias porque nada tendrá una totalidad exacta.

Esto último va principalmente motivado por el pensamiento dual que existe, a partir del cual cualquier forma de pensamiento queda resumido en ser de derechas o izquierdas. Y en ambos eres de una forma u otra acorde a tu forma de pensar, aunque eso por suerte no constituye problema si queremos expresarnos un poco más. El problema de expresión viene dado cuando nos etiquetan mencionando las palabras determinantes, de las cuales hablaré más adelante.

 

La vida sigue igual

 

alma2

Era una época en que la muerte era la antesala del alma. Un nuevo nacimiento dónde el cuerpo físico restaba aquí y el alma a un plano abstracto. Dicho paso del alma estaba condicionado por el pecado y aunque no existían evidencias, algo denominado religión hacía que la gente tuviera fe en ello. Podría pensarse que se trataba de un tiempo actual y en ciertos aspectos si, solo que retrocediendo varios centenares de años hasta una era poco avanzada en todos los ámbitos que hoy día conocemos y vemos tan desarrollados.

Esta historia tiene lugar en la morada de un señor donde mientras personas de alrededor del mundo trataban de llevar nuestra civilización  a un eslabón superior, éste desarrollaba su labor de forma exclusiva, y nadie exceptuando el hecho de pensarlo o imaginarlo tal vez, había hecho jamás.

Las puertas del Más Allá eran objeto de curiosidad para Mr. X. No podía ser que la complejidad de la vida llegada a su fin se redujera en ir al cielo o al infierno. ¿Por qué nosotros? ¿La fauna vegetal y animal tenían el mismo destino? De ser así,  ¿dónde constaban sus pecados y quién o qué los regía? ¿Era la especie humana poseedora de algún don que la sometía a esta condición? Semejantes preguntas de cierta complejidad para la época serían resueltas con el empleo de dos aparatos cuya creación había sido tan meticulosamente estudiada que no cabía la posibilidad por mínima que fuera de errores en su ejecución.

-El regenerador de pulso cardíaco como su nombre indicaba, enviaba impulsos eléctricos al corazón en un tiempo intermitente. Dicho artilugio había sido probado en roedores pasando por mamíferos de mayor complejidad y por último en simios, con sus debidos fracasos y su rotundo éxito. Un temporizador regulaba el tiempo entre la descarga de impulsos.

-La cárcel de frecuencias se encargaría  de captar  cualquier estado de la materia y retenerlo. Porque aunque no había pruebas Mr. X creía que las variaciones en un medio no eran más que frecuencias.

Un mismo habitáculo hecho con paredes de cristal sería el sitio donde la operación se desarrollaría; y que consistía en morir, experimentar el estado del alma, revivir y que el alma regresara al cuerpo.

Mr. X sentado al borde de la cama tomó medio vaso de  de whisky, asió el regenerador colocándolo en el corazón, reajustó el temporizador y acto seguido se tumbó para inyectarse una sustancia que de forma pausada y sin dolor fue descendiendo los latidos de su corazón conduciéndolo a un sueño profundo.

La sensación de sometimiento a algo era un tanto angustiosa, más cuando en la sala vio un cuerpo inerte. Ignoraba cualquier vínculo. No por desconocimiento sino más bien porque la memoria no tenía lugar en su estado. Ahora era un ente incorpóreo que se desplazaba a voluntad. Miraba a través de los cristales de la habitación, quería salir pero una fuerza lo retenía. De repente una energía que percibió en el medio agitó aquel cuerpo y seguidamente una sobrecarga lo chamuscó haciendo lo mismo con la maquinaria. La sensación de cautividad se disipó. Libre de ir atravesó la sala y se dispuso a vagar por nuestro mundo en aquella nueva existencia, dentro de otros que son totalmente imperceptibles para nosotros.

Lo que puede decirse de esta historia sin albergar duda alguna es que Mr. X hubiera tenido éxito en su cometido de haber tenido en cuenta que después de morir, el alma, símil a una energía, interferiría con la reanimación de su cuerpo.

Cuando la necesidad se hace obvia

manipulacion_informacion-300x290

Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Y esa es una realidad que está demasiado presente en nuestro día a día. Videojuegos, películas, series con temática histórica que nos recuerdan una y otra vez el pasado. ¿Pero es ésta la esencia de todo ello o acaso hay algo más? Nos enseñan en la escuela que unos hechos ocurrieron de una forma porque así está documentado. Los historiadores narran los acontecimientos, si, ¿en base a qué? A lo que dicta el bando ganador, porque quien tiene el poder, el vencedor, será al final quien escriba la historia. Llegados a éste punto, ¿podemos afirmar que es real todo lo que sabemos a día de hoy sobre los hechos pasados? ¿O es que alguien ha querido tergiversar la auténtica realidad? Porque la pregunta en cuestión aquí es: ¿No es mejor pasar a la siguiente página y olvidarlo? Y aquí la frase que todos habremos oído decir es: quien olvida la historia esta condenado a repetirla. El problema es que la historia no solo no se ha olvidado sino que se continúa repitiendo. Todo son movimientos, de izquierda a derecha, diferencias nimias y absurdas que hacen saltar chispas a la mínima. Y al final, la auténtica realidad de todo es que la partida ya la ganaron unos y ahora nos dan la oportunidad de jugar una nueva partida creyendo que cambiaremos algo. Como cuando tu hermano quería jugar y desenchufabas el mando y jugabas tu pero él creía que también jugaba.

Pero el tema principal de este escrito no va por aquí sino en que existe una necesidad de darnos un pensamiento único en lo que se refiere a la historia, y la idea de esto me ha venido jugando al Wolfenstein The New Order (que tiene tela el nombre también) en el que se instaura un mundo ucrónico donde Alemania ha ganado la guerra, las ciudades están repletas de banderas nazis, existen controles por todas partes. Hasta aquí la trama, luego la realidad actual es que los americanos ganaron la guerra contra la Alemania Nazi y aun a día de hoy existe la necesidad de sacar al mercado videojuegos, películas y series en las que no paran de “bombardearte” subliminalmente pero de forma directa en que ellos fueron los malos. En definitiva, de seguir inculcando a las generaciones venideras el hecho que la Alemania Nazi hizo aberraciones y de donde podía haber llegado de haber ganado la guerra. Sobra decir que la mayoría de cosas que sabemos de los nazis lo hemos visto en películas (Hollywood) y leído en algun libro, aparte de lo que hemos estudiado. No obstante, a día de hoy hay bastantes personas y no precisamente jóvenes que niegan lo que pasó.

Si te paras a pensar, creo firmemente en que existe una tremenda necesidad de remover el pasado y traerlo al presente para que las generaciones próximas piensen igual y la historia estudiada o mejor dicho inculcada se mantenga inalterable. Y todo eso no lo promueven políticos ni reyes ni príncipes, sino quienes están por encima de todos ellos: los poderes económicos, la banca. A los que me atrevo a decir que están muy interesados en que vivamos en una libertad encarcelada.

Y esto de darle mucho brillo a una cara y dejar la otra oxidándose también puede aplicarse a muchos otros temas que tienen poco o nada que ver con las guerras que conocemos.

 

El Karma

ying

Hacia el año 2007 se hacía viral en televisión la serie Me llamo Earl, que trataba de un tipo que hace cosas malas, a partir de un accidente reflexiona y hace una lista con una serie de cosas pasadas que debe remediar para ser buena persona y que la vida le vaya bien. La serie en si es divertida y entretenida y cada capítulo es una resolución de algo de su lista que el karma según dice él le dice que debe solucionar a partir de la situación en la que se envuelve aunque otras veces toma la iniciativa él u en otras se le plantean dilemas en su lista con el karma que en general y siempre termina solucionándolos con ayuda de su hermano o amigos.

Y aquí hay unas cuantas preguntas que uno debe hacerse. ¿Qué es el Karma? Y sabido esto, ¿realmente existe? Por una parte respondiendo la primera pregunta, según las religiones índicas toda acción conlleva una reacción que será buena o mala a partir de de las acciones que hallamos hecho. El resultado puede reflejarse por cosas que hicimos en nuestra vida pasada o en un tiempo no muy lejano, como la serie. A la última pregunta de si existe respondo con un no rotundo que a continuación explayaré.

Partiendo de cero alguien afirmaría que la naturaleza en si es caótica, y la cuestión es que no se trata de caos y orden sino de que las cosas siguen un transcurso. La moral que devienen en bondad y maldad son cosas inertes a la naturaleza, quimeras humanas que nos las han interpuesto y las inculcamos nosotros. Porque realmente no existen. Si un individuo agrede físicamente a otro sin razón en un callejón y sin ser visto y luego éste se desplaza de ciudad y es agredido o atropellado por alguien diferente y sin vínculos con el anterior, ¿debemos interpretarlo como una manifestación del karma? Eso pensarían muchos pero no es de esta forma. Las cosas siguen su curso, y a esa persona puede que le ocurra algo “malo” o “bueno” en el lugar, momento y rol que él mismo desarrolle en la situación que se encuentre. ¿Cuánta gente hay “buena” que solo tiene calamidades y cuantos obran a lo que denominamos contrariamente mal y todo les va bien”? No se trata de hacer el bien o el mal sino de jugar bien las cartas en la situación que estemos y según nuestro criterio, pero sobretodo no dejar nuestro criterio en dogmas morales que lo único que harán será ahogarnos. Es difícil cambiar cuando como comenté en el anterior post nos inculcan unas formas y valores de cómo hay que ser. La vida no es Disney porque la quimera del bien contra el mal y viceversa nunca ha existido y las acciones que se califican como tales verdaderamente no son más que un transcurso de nuestras reacciones a hechos anteriores y que en ningún caso conllevan juicio. Porque si de verdad existiera el karma, si es igual para todos y es incondicional a los humanos, debería también el estado recibir su dosis por sus acciones. O la misma monarquía, que directamente quizá no decretará leyes pero al estar por encima de un gobierno y que ante leyes injustas se mantenga indiferente, es otra forma de “mala” acción y por lo tanto debería recibir lo suyo. Porque como es arriba es abajo, ¿o eso dicen no? ¿Toda acción tiene una consecuencia? Permíteme dudar. Ciertas si y algunas, unas pocas simplemente no tienen. Para unos más no para ellos.

Claro que estaré de acuerdo en que para que una sociedad viva en armonía es importante que haya un orden, equilibrio de las cosas. Pero si nos fijamos a nuestro alrededor y pensemos lo contrario, hay más orden que desorden. Casi nadie se mueve por nada, se dignan a obedecer y muchos no saben mostrarse disconformes, solo de boca. Y una vez en casa, vuelta a empezar el día con lo mismo y se termina entrando en un bucle del que o te planteas qué estas haciendo o terminas tus días así.

Adoctrinamientos del sistema

adoctrinamientoDespués de unos cuantos meses ausente vuelvo para hablar de un tema que desde hace unos años es el eje principal que pretende (y lo hace) mantener una sociedad sumisa. Con ello me refiero al mundo del cine, y es que la gran mayoría de películas que se estrenan ( y las que no) contienen siempre estos dos ingredientes: el bien y el mal; es decir hay alguien bueno y uno malo, e incluso grupos con los debidos roles. Y aunque la temática trate sobre un drama, romance, ciencia ficción, animación o incluso comedia, la figura del bien y el mal estará presente de forma más o menos visible. El problema que yo veo o si se puede definir como tal, es que dichas películas inculcan de forma inconsciente y subliminal que el mal nunca debe hacerse, y que si se hace siempre acabará triunfando el bien. Por lo que no vale la pena hacerse. No soy alguien caótico que esté de acuerdo con vivir en un entorno hostil y de hecho he de decir que muchas de estas películas me gustan, pero fijémonos en varios aspectos. Cuando somos pequeños se nos educa en casa para que nos comportemos en sociedad y una vez en el colegio tenemos la posibilidad de cuestionar las temáticas que se nos enseñan sin poder ofrecer alternativas y existiendo una sola verdad que aprenderemos y que debemos tener en cuenta. Lo demás son tonterías. Este modelo es obligatorio durante diez años y tendremos obligación de ceñirnos a él si queremos seguir estudiando, de lo contrario no tendremos éxito en la vida aunque más tarde hallemos explicaciones alternativas. Nadie nos apoyará o directamente no concederán importancia a aquello que queramos. En paralelo a esto y fuera del ámbito educativo, llegados en casa, tenemos las noticias que se dan a diario y que sin cesar nos bombardean con muchísima información que de mayor o menor importancia almacenamos o descartamos. Pero no tenemos a quien preguntar sobre lo que nos dicen, es una constante lluvia de datos, por lo que tenemos que aceptar que es cierto. E incluso aunque pudiéramos cuestionar solo existiría una versión, la oficial, la misma que estudiamos y de la cual es de tontos dudar. Como pasatiempo podemos irnos al cine y ahí es donde remataremos de forma involuntaria el cometido del sistema que será ver en cualquiera de sus proyecciones como hay que hacer el bien, guiarse por unos valores sanos y combatir el mal o si no se hace, al menos detestarlo y no apoyarlo, ya que seguramente acabará pereciendo por motivos del azar o de la ley, tal y como ocurre en las películas. Luego regresamos al mundo real como diría Morfeo y vemos las injusticias y desgracias que nos acechan, como políticos cuyo deber sería velar por nosotros obedecen las grandes corporaciones y como no hay nadie que pueda combatirlos excepto nosotros. Pero espera, ¡alto! si nos enfrentamos a ellos o convocamos manifestaciones los antidisturbios cargaran contra nosotros ¿y qué debemos hacer entonces? Si nos revelamos estamos despreciándolos ya que ellos están para protegernos y ante todo son la autoridad, por lo cual estamos actuando mal. Lo mejor será esperar a que la situación se calme y las cosas se solucionen con el tiempo de forma pacífica. Sobre la presencia del bien y el mal en el cine que perfectamente puede extrapolarse a los medios de comunicación y de cómo el primero siempre triunfa sobre el segundo ya que casi todo está diseñado para tener un final feliz, esa enseñanza que aprendemos aunque no queramos hace que nuestra sociedad se mantenga con miedo e dócil sin reaccionar como debería hacerlo frente a los acontecimientos injustos que tienen lugar en las cúpulas gubernamentales. De hecho no voy errado cuando digo que si unas personas ejercen sus derechos violentamente, serán ignorados y malmirados por las gentes de su alrededor.

 

Porque aquí la pregunta adecuada sería: ¿qué esta mal y qué bien? O mejor, ¿hasta qué punto algo deja de estar mal y pasa a estar bien, y viceversa? Bueno, eso lo explicaré mejor en otro momento. No dejaré la pregunta al aire y sin resolver.

Una lección futura

treeDesde hacia años que Terry Wilson vivía atormentado por su pasado, y al tiempo que esa ancla amarga clavada en su corazón le impedía navegar como lo hacían las demás personas y continuar con su vida normal, solo un pensamiento ficticio le concedía atenuar aquella situación. Por suerte no corría el destino de una mayoría y quedaban en su nombre los patrimonios que familiares suyos le dejaron, como único descendiente. Por lo cual nunca le faltaría de nada. Pero la contra de esto y que tanto le angustiaba era el tener una enfermedad mortal fruto también de una herencia, genética, que si bien no le impartía secuelas físicas immediatas, deterioraba progresivamente todos y cada uno de sus órganos. Y contando con veinte años le quedaban grandes experiencias por vivir. Muchas veces pensó en terminar con su desdichada vida pero sería una actitud cobarde que no obedecía las leyes de la naturaleza, donde las cosas deben perecer con el tiempo y acorde a las circunstancias que éste mueve. Contemplando esta idea también restaba la posibilidad de pagar a alguien para que realizara el cometido pero quedaba incluso, mínimamente, ligada a los vestigios de la natura, realeza del mundo. Y entre tanta desesperación acudió a la necesidad una flecha de sabiduría que observó durante semanas y meses. Se trataba de una creación fantasiosa y tal vez no improbable, de la cual, si quería hacerla debía emplear tiempo en años de estudios. Si lo conseguía o no, la voluntad habría alimentado sus esperanzas y la muerte no resultaría en vano. A veces un pequeño atisbo de voluntad por hacer algo puede revivir a una persona que siente como si cada día de su existencia anduviera en un limbo, en el que nada le llena ni satisface y tanto le da igual morir. A veces puede pasar. Pero no siempre pasa, y a veces hay quienes viven de esta forma hasta el fin de sus días. Profundizó en todas las ciencias habidas en la época sin intención de dedicarse profesionalmente a ninguna, y rondando ya los cuarenta años, cuando el esófago ni el estómago funcionaban correctamente, la idea que de muy joven vino a su mente se hizo física, una máquina del tiempo. Las características del aparato eran simples: un compartimento cilíndrico de dos metros de altura y uno de diámetro, suficiente para una persona, y unos cuantos botones y palancas que conferían la misión del mismo. Éntró en él con miedo quizás del asombro de haber traído al mundo algo inconcedible, y decididamente determinó el año en el panel mediante los botones y accionó las palancas. Comenzó fuertemente a vibrar y de la habitación donde estaba situado cayeron cosas de los estantes y mesas. De repente todo emmudeció.

-Oscuridad y ruidos. ¿Dónde estoy? ¡Espera! Ah, vale. No son ruidos sino latidos.

-Buenos días cariño. ¿Qué tal está nuestro bebé?

-¿Bebé? ¿Eso significa que soy solo un bebé? ¿Pero como puedo entenderlos?

-Está tranquilo como siempre. Creo que será un niño encantador, como su padre.

-He vuelto al pasado, pero no yo…mi conciencia. ¡Un momento, alguien me está tocando!

-Hoy he ido al médico a conocer el resultado de las pruebas.

-¿Y qué te ha dicho?

-Es una enfermedad rara que va destruyendo los órganos. Pero no te preocupes es con el tiempo.

-Oh, sabes que te cuidaré y estaré a tu lado pase lo que pase.

-¡Por fin me ha dejado!

-Lo sé. El problema es que nuestro niño vivirá con ella.

-¡¿Cómo?! ¡Abortadme, abortadme! ¡No deseo esta vida!

-¿Y si no lo tenemos?

-¡Si! ¡Si!

-Es un pensamiento inútil e antilógico. Es como si una persona quiere tener algo suyo pero de otro. O como si estando yo enfermo me suicido. Es dejar las cosas a medias. Tendrá que asimilar su realidad, tal y como a mí me ha tocado vivir la mía. Los hechos y personas que formen parte de su vida seran las circunstancias que le guiaran. No habrá nada que temer porque toda acción independientemente de su carácter, tiene su causa, y siempre habrá que avanzar. Porque lo malo y bueno es relativo, no existen extremos. Cada individuo les concede un valor, y de éste le da uno u otro propósito a su vida.

El tiempo

timeAprendemos de pequeños que por cada año cumplido viviremos menos, y este hecho se puede interpretar como una gota que va cayendo lentamente de una bolsa llena de un suero vital. Sin embargo la verdad es otra y hace que el concepto no sea algo real sino un simple concepto variable. Eso puede verse reflejado en los demás planetas. Usamos como referencia nuestro planeta para calcular el tiempo que tardan los otros en girar. ¿Quien asegura que estemos en lo correcto? Nadie. Simplemente es una medida que hemos ideado sabiendo cuánto tarda la tierra en girar alrededor del sol. Entonces, ¿qué es el tiempo? Una unidad abstracta de medida. Básicamente sirve para que tengamos un horario y sepamos cuando debemos hacer o sucederá una determinada actividad, aunque he de decir que esto no se aplica únicamente a nuestro planeta sino también a los demás. Eso si, no serían las mismas pues quien sabe qué concepto o unidades usarian las civilizaciones que en ellos cohabitaran, incluso quizás no existiría. Pero volviendo al tema esmentado, nosotros no escapamos al cálculo de esta unidad que nos numera en función de los años que llevamos viviendo, y esto si lo acompañamos de una sociedad que establece cuando y cómo deberían hacerse las cosas, esta combinación, se convierte en un problema para aquel que no lo ve. Aunque esto también se establece en el subconsicente de quien lo ha visto. Es importante tener presente esto que explico ya que por esta razón millones de personas viven martirizadas sus vidas deseando hacer aquello que anhelan pero no pueden con la simple frase de “Ya no tengo edad para hacerlo” Puedes no hacer algo porque estas cansado o porque físicamente o psíquicamente no te veas apto para ello pero no por una barrera llamada tiempo. Reitero mi pregunta y vuelvo a decir que el tiempo es una unidad de medida, pero ¿y en lo que se refiere a las expectativas de una persona? Nada. No hay otra cara de la moneda que nos condicione paralelamente con los años cumplidos. Solo una misma dirección que toma de referencia para no perderse, el tiempo. Que no tiene límites y sigue su curso como el agua de un río, sin detenerse, y dicha condición es aplicable o debería serlo para nosotros. Una segunda condición a desgracia nuestra es que el tiempo equivale a dinero y éste es necesario para vivir. Aqui puede mencionarse una cadena ilógica de sucesos, y es que si una hora trabajada se pagara al triple o más y los impuestos no existiesen, la gente no tendría porqué invertir tanto tiempo en trabajar. Turnos reducidos, disposición de más tiempo y la gente viviendo más plenamente. Lo que vendría a ser un mundo con una economía fluida, que hubiera constante movimiento sin parones y en una dirección como hace el tiempo.

Puede pensarse que es una idea totalmente distópica o imposible porque habría que mantener infraestructuras y infinitos etc que huelen a podrido, pero la pregunta es ¿de dónde sale el dinero? ¿Acaso se saca cavando en las profundidades de la tierra donde supuestamente está un núcleo abrasador y de ahí que todo este tan ajustado? Y siguiendo este esquema, ¿existe una máquina en el mundo que te permite canjear el dinero por recursos, y es por eso que cuando anuncian haber avanzado en la cura de alguna enfermedad mortal nunca sabemos más porque los precios que tiene la máquina para los materiales necesarios cuestan mucho dinero? Sonará gracioso quizá pero parece que esa idea estúpida existe ya que cuando mencionas un tema, cualquiera que necesite desarrollarse en alguno de sus aspectos, nunca fallan los argumentos referentes al dinero. Y es triste porque es como si en general no vieran más allá y orbitaran sus mentes alrededor del dinero.