Mes: julio 2017

Todos Somos Iguales

equidad-genero

Existe cierto interés en hacernos ver homogéneos independientemente de nuestro ser y en ello se contemplan sexo, físico, capacidades, principios y doctrinas. Y la realidad es demasiado distinta para ser verdad, sin nuestro ser no somos nada. Por lo tanto nadie es igual que nadie, somos diferentes en todo y la igualdad de oportunidades va estrictamente relacionada con esto

Perteneciendo a una misma especie ya existe una diferencia en el sexo y por lo tanto a nivel orgánico. Aun si somos del mismo género o no, hay diferencias en la complejidad física. Pueden existir similitudes aproximadas en relación al físico pero nada exacto al cien por cien. Hay hombres cuyo cuerpo tiene la morfología de una mujer y viceversa, y por lo tanto pueden llegar a hacer trabajos que unos no podrían debido a su físico y musculatura. Otra cosa totalmente diferente es lo que hoy día nos están intentando inculcar con la supresión del género. Cosas de hombres o mujeres si estoy de acuerdo en qué es un constructo social pero el hecho de que solo hay dos géneros (masculino y femenino, e rara vez hermafrodita) es innegable. También siguiendo la línea anterior está el tema las personas con discapacidad física.

En cuanto a capacidades, por mucho que se trate de estimular a la persona para que aprenda una cosa, si no pone esmero en ello porque no ha habido una predilección anterior propia por su parte difícilmente se logrará. Dependerá de si tiene alguna discapacidad mental, del ambiente en el que haya nacido cada individuo, a qué haya tenido acceso y sobretodo mostrará un interés en aquello que haya motivado su atención de pequeño. Con lo cual puede decirse que lo denominado déficit de atención en parte es verdad porque no se muestra un interés en lo que se quiere enseñar pero ello no significa que esa persona sea inválida intelectualmente, tal vez le atraigan cosas que sean innecesarias en su aprendizaje. Que para llegar a ellas es innegable saber ciertas cosas que se le enseñan, sí, pero hay muchas otras que son prescindibles. Ejemplo de ello es la no necesidad de aprender ciencias naturales si el individuo de por sí está principalmente motivado con las matemáticas, y el hecho de estudiar ciencias naturales le supone una complejidad mental demasiado elevada para aprender los conceptos. Es un ejemplo algo disparatado porque el hecho de saber hacer operaciones complejas no tendría por qué excluir el entendimiento de definiciones, pero como hay personas de todo tipo y en esta entrada quiero hacer ver la desigualdad del individuo respecto a los demás, pues tampoco es tan descabellado.

También podrán inculcarse unos ideales pero dado que todo está en constante movimiento y cada día vivido en el que suceden hechos buenos o malos según cómo los interpretemos, es una experiencia, podemos cambiar de parecer e inclinarnos hacia un pensamiento opuesto a lo que nos han enseñado. Dicho de otro modo seleccionamos aquello que nos ha sido fructífero y desechamos lo que no compartimos en base a nuestras vivencias. Lo mismo ocurre con las creencias dogmáticas que tengamos, que pueden también llegar a chocar con nuestros ideales y hacernos actuar ignorando unos valores u a veces otros aunque sea ligeramente. Por mucho que un grupo de personas compartan unas ideas y dogmas, siempre habrá discrepancias entre ellos porque cada individuo habrá vivido lo que otros no y él tampoco lo que los otros han vivido o puede que sí, y aun así seguirán existiendo diferencias porque nada tendrá una totalidad exacta.

Esto último va principalmente motivado por el pensamiento dual que existe, a partir del cual cualquier forma de pensamiento queda resumido en ser de derechas o izquierdas. Y en ambos eres de una forma u otra acorde a tu forma de pensar, aunque eso por suerte no constituye problema si queremos expresarnos un poco más. El problema de expresión viene dado cuando nos etiquetan mencionando las palabras determinantes, de las cuales hablaré más adelante.